Hear No Evil
Un DJ que lo pierde todo, un disco y el porqué de nuestro lema.
No sé si habéis visto La leyenda del DJ Frankie Wilde... si no es el caso, deberíais.
Os pongo en situación: DJ salvaje, talentoso y muy reputado, pincha en las mejores discotecas de Ibiza. De tanto consumir y pinchar empieza a perder el oído. Se queda sordo como una jodida tapia. Su vida era la música, y la pierde. Pierde a su mujer, los contratos, los amigos... todo.
Chico conoce a chica. Chico deja las drogas, deja la fiesta, supera la adicción (en la peli lo dramatizan excepcionalmente bien y con mucho humor). Chica enseña a chico que no necesita escuchar la música para trabajarla: puede sentirla a través de las vibraciones. Chico saca su disco. Éxito absoluto. Todo el mundo se vuelve loco, todo el mundo quiere estar con él.
Y chico desaparece. No quiere más fama. Acaba enseñando música a niños sordos.
Quiere la música. Nada más.
Ese último disco lo tituló Hear No Evil.
Bienvenidos a Batea.
