El ego
Todos tenemos ego; la diferencia está en si le das de comer o lo matas de hambre.
Siempre me ha jodido mucho que un artista tenga un ego desbordado. Porque no nos engañemos: todos tenemos ego, sin excepción. La diferencia está en si le das de comer o lo matas de hambre.
Un artista tiene la responsabilidad de controlarlo. Se supone que hacen música para que la gente sienta, para que la gente disfrute… no para que su ego crezca. Hoy en día eso es MUY complicado, es cierto. El dinero siempre lo pudre todo. No digo que no haya que quererlo. Pero hay que saber quererlo.
¿Cómo coño voy a querer escuchar la música de un artista dominado por el ego, por el ansia de fama o por la obsesión por el caché? ¿Cómo voy a escuchar tranquilo a un artista cuando sé que está más pendiente del outfit que de transmitir algo real a la pista? Esto existe y es lo común hoy en día… DESGRACIADAMENTE.
El DJ debería ser un artesano, meticuloso en su trabajo, un druida del sonido. Saber destilar esa esencia en forma de mezcla para que la pista reviente, o descanse, o se caliente, o se tense… ese creo que es el objetivo de todo esto. Hay que haber hecho un trabajo interior serio para ser un gran artista y mantener el ego a raya. Tienes que saber bien quién eres, a dónde vas y, sobre todo, de dónde vienes.
No voy a nombrar a nadie, porque no soy gilipollas. Pero enseguida se ve cuando a alguien lo está devorando el ego. He visto muchas entrevistas y documentales en los que hablan DJs y enseguida se les ve el plumero… o no. Normalmente los más veteranos son los que menos repostan el ego —normal también: la experiencia es un grado.
Esto tiene que ver mucho con los promotores también. Son ellos los que manejan —no al 100%, claro está, pero tienen mucha influencia en cómo se desarrollan los acontecimientos en la escena. Entiendo que esto también es un negocio. Pero eso me jode. No quiero decir que me joda que hagan pasta… me jode que hagan pasta sin tener el amor que esta música se merece. Me la suda parecer un romántico. Es la verdad. Esto no nació como negocio. Nació como algo muy diferente y profundo. El ego se lo está cargando todo.
Pero, como todo en la vida, hay grises. Hay artistas que son grandes, respetados, y que —a mi parecer— controlan su ego y dejan que el amor por la música gane la partida. Respetan a la música. No la prostituyen.
En fin, qué le vamos a hacer. Desde Batea reuniremos tanto a artistas como a amantes del techno que dejen su ego en casa. Para eso estamos aquí.
Hear no evil.
